La cosa infinita (Daniel Omar Cignacco)

La Pantalla Gris

No hubo estrépito. Solo un chasquido seco, casi orgánico, y luego el silencio absoluto de los ventiladores. El cursor, que hasta un segundo antes palpitaba con una urgencia eléctrica, se quedó petrificado en mitad de una frase a medio escribir.

Él no se movió. Se quedó mirando el rectángulo de cristal, ahora convertido en un espejo negro que le devolvía su propio rostro: una mancha pálida y sin rasgos definidos en la penumbra del estudio. Estiró la mano para tocar la torre del ordenador; el metal aún conservaba un calor residual, una vida que se le escapaba entre los dedos.

Fuera, en el pasillo, oyó el roce de unos pasos vacilantes y el rumor de los vecinos que salían a los rellanos, no para ayudarse, sino para vigilarse en la nueva oscuridad. Sintió una punzada de alivio: si el mundo se había detenido, ya no tenía que terminar nada. Pero la sensación duró poco. Sin la luz azul bañándole la cara, la habitación se volvió de pronto demasiado grande, y sus propias manos, apoyadas sobre el escritorio, le parecieron objetos extraños, pesados y perfectamente inútiles.

Daniel Omar Cignacco

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Comments
  1. Bustamante — Jan 26, 2026:

    El final es tan desolador que produce escalofríos.

  2. El Haker — Jan 26, 2026:

    Es un texto con una textura poética envidiable. Logras que el lector sienta el calor residual del metal y el frío del aislamiento social en menos de 200 palabras.

  3. Molina — Jan 26, 2026:

    Es un ejercicio de existencialismo tecnológico muy depurado. Logras que el lector sienta miedo no por la oscuridad, sino por la repentina obligación de tener un cuerpo y una identidad fuera de la red.